viernes, 21 de diciembre de 2012

Capitulo 18

Tributos, ya sabeis que la que escribia los capitulos no era yo, sino mi compañera... Pero como ella ya no los continúa me he arriesgado a seguir su estupendo trabajo, asi que este es mi primer capitulo... espero que os guste (le he metido mucho romantitis, porque me encantan las historias asi). Un beso.




Clove y yo pensamos que el causante de la explosión de todos nuestros suministros habría muerto en la explosión, pero nos dimos cuenta de que no habíamos oído su cañonazo, y que tampoco había aparecido en el recuento. Con lo que solo podían haber sido el chico amoroso, la chica “en llamas”, o el armario del 11, como se llamaba? Tesh, Tret? Bueno, él.
Al despertarnos en medio del bosque, lo primero en lo que pienso es en encontrar algo de comida y agua. Por lo que Clove y yo nos desplazamos sigilosamente en busca del lago, que encontramos sin mucha dificultad al cabo de media hora.
Esa mañana estaba realmente cansado  por lo que decidí que descansaríamos un poco. Clove acepto sin rechistar porque ella estaba agotada. Me dijo que quería ir a darse un baño, ya que no nos habíamos podido lavar en todo este tiempo. No sé si Clove esperaría a que yo me fuera, pero sin que ella no se diese cuenta me quede observando cómo se acercaba lentamente al transparente agua. Me di cuenta de que aquella mañana Clove estaba realmente preciosa, porque parece ser que el cansancio hace que su parte agresiva y borde se quede a un lado.
Sin darme cuenta, Clove se percató de mi presencia y me miro fijamente. Y de repente pensé *vale estoy muerto, la he visto desnuda y ahora querrá arrancarme la cabeza*, pero simplemente me dedicó una cálida sonrisa y se sumergió en el agua.
Al salir del agua se vistió y mi mente volvió otra vez a la realidad. Pensé en que necesitábamos urgentemente algo para alimentarnos antes de partir a la verdadera “caza”. No sé porque pero le tenía verdaderas ganas a los amorosos del distrito 12, supongo que era porque habían conseguido sobrevivir todo este tiempo.
Clove, apartándome de mis pensamientos, me hablo suavemente:
A pesar de este “espectáculo” que tanto te ha gustado, y que no has dejado de mirar durante un rato (a mí se me escapó una pequeña sonrisa al ver que Clove también me había estado observando mientras yo la miraba), podríamos intentar buscar algo de comida. Porque no sé tú, pero yo tengo un hambre que podría comerme a ese “oso amoroso” al que llaman Peeta.
Y sencillamente respondí con una sonrisa en la cara: claro Clove, tú mandas. 

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